Terapias a domicilio

La terapia domiciliaria reporta numerosos beneficios, tanto para la persona que la solicita como para el psicólogo. La sensación de estar en casa les transmite seguridad y tranquilidad y hace que algunas personas se sientan más cómodas consiguiendo bajar algunas de las barreras que se podrían alzar en una consulta convencional.

Recomendamos este tipo de terapias para personas que tienen algún tipo de impedimento físico o vivan una situación personal complicada que les dificulte trasladarse hasta la consulta, en las primeras fases de la intervención psicológica, sobre todo en la terapia psicológica con niños y adolescentes y en personas que sufran trastornos como la fobia social, la depresión, las adicciones y la ansiedad (sobre todo en el trastorno de pánico con agorafobia), a los que puede costar en un principio salir de casa.

Desde un punto de vista del psicólogo nos permite recopilar mucha información a través de la comunicación extraverbal y, obviamente, la posibilidad de ver el hogar de la persona facilita el diagnóstico, sobre todo en el caso de los niños y adolescentes, ya que estos se suelen comportar de manera más espontánea que en una consulta, donde se sienten más cohibidos.

La conjugación de todos estos factores puede hacer que los tiempos de la terapia se reduzcan, ya que el psicólogo a domicilio tiene más información sobre la cual trabajar y podría avanzar más rápido.