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Soy una amante y aprendiz de la inteligencia emocional y del arte, y por eso hoy quiero enseñarte la importancia de hablar del mundo emocional a través del arte. O como a mi me gusta llamarlo “EMOCION-ARTE”.

Hablar de las emociones no es algo fácil. Cuando alguien nos pregunta – “qué tal estás?” – solemos responder sin pensar un – “estoy bien”-. Pero ¿qué es “estar bien”? ¿Qué hay detrás de ese “bien”? Muchas veces, no conectamos cómo nos sentimos, sino contestamos de manera impulsiva, sin escucharnos y entendernos.

Desde mi punto. De vista, para poder hablar de las emociones, primero hay que saber qué son. Las emociones son respuestas fisiológicas de nuestro cuerpo ante diferentes situaciones y vivencias. Esto. Quiere decir que TODO, absolutamente TODO el mundo tiene emociones. Y que nuestras emociones son una fuente de información.

“No somos responsables de las emociones, pero si de lo que hacemos con ellas” Jorge Bucay.

Esta frase de Jorge Bucay me acompaña en mi día a día y me enseña a seguir los 3 pasos, para mi fundamentales, para poder entender cómo nos sentimos. Lo primero de todo Identifica, pon un nombre, una etiqueta a la emoción (alegría, tristeza, enfado, asco, miedo, sorpresa…); lo segundo, Comprende, ¿qué nos quiere decir eso que siento? Si estoy alegre algo bueno ha pasado, si estoy triste a lo mejor echo de menos algo…, y lo tercero, y último, Actúa, pon tu mirada en ¿qué hago cuando estoy triste? ¿Qué estrategia utilizo para dejar de estar así?

Te voy a contar como se me ocurrió juntar las emociones con el arte. Un día, organizando la sesión de un niño decidí hacerlo de una manera diferente. Recordé que, para él, el arte es una manera de expresarse, al igual que lo es la escritura, para muchos otros. Se me ocurrió elegir distintas obras de arte de Monet, Picasso, Sorolla, Munch, Klint, Renoir, Goya… Estuve durante una semana recopilando obras de arte que yo conocía, buscando el significado del autor al pintarlas y observando qué cosas resonaban en mí. Cuando tuve el material preparado, se lo enseñé. Juntos teníamos que intentar entender la obra, observándola y haciéndonos preguntas. Se me ocurrió seguir una tónica que utiliza las coordenadas de una brújula:

N: normalmente, el Norte, y para nosotros Necesidad, ¿qué necesito saber de la obra?
S: el Sur lo cambiamos por el ¿qué nos sugiere?
E: del Este por el ¿qué nos entusiasma? ¿Qué nos llama la atención?
O: del Oeste por ¿qué obstáculos vemos que no nos permiten entenderla del todo?

Con estas preguntas, el niño iba conectando con situaciones de su día a día, sacando temas que en estos momentos le preocupaban, pero no sabía cómo hablarlos. Empezó a identificar sus propias emociones en los personajes del cuadro. Incluso, cuando no sabía cómo expresarlo lo pintaba y lo mostraba en sus dibujos.

Un tema aburrido como es el de las emociones, lo convertimos en algo divertido y familiar para él. A raíz de esto este niño tiene un diario, un diario en el que traza con sus dibujos cómo se siente, es la estrategia y el recurso que él necesita para no explotar y poder compartir con la gente de su alrededor el cómo se siente.

Y tú, ¿te atreves a EMOCION-ARTE?

Beatriz Ollero
Psicóloga sanitaria de Reactiva López-Ibor