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A muchas personas, al pensar en el concepto de “dependencia emocional” les puede venir a la cabeza una persona insegura, poco madura, y con una gran inestabilidad emocional. Esto es porque en la sociedad de hoy en día este término tiene una connotación negativa, y generalmente se valora a las personas autosuficientes, seguras e independientes en las relaciones de pareja. Pero, ¿qué pensaríais si os digo que una persona que se comportase de manera totalmente independiente tendría un patrón de conducta patológico?

“Somos dependientes”

Desde luego, todos somos seres con nuestros rasgos, nuestra personalidad, nuestros gustos y aficiones, capaces de ser felices con nosotros mismos. Pero también somos la especie más sociable que existe, y, por tanto, la especie más dependiente.

A nadie le gusta admitir que es dependiente, porque parece que, al hacerlo, uno está diciendo que es vulnerable, que necesita de los otros. ¡Y es que es cierto! ¡Necesitamos el contacto con los demás! A lo largo de nuestra vida creamos diferentes vínculos con otras personas, y al hacerlo estamos creando lazos de dependencia. Eso no tiene nada de malo, porque para lograr una relación sana es necesario arriesgarse a que nos hagan daño y confiar en el otro. Es necesario cierto nivel de interdependencia.

Mirad el siguiente fragmento de “El Principito”:

“- ¿Qué significa domesticar? –dijo el principito.

– Es una cosa demasiado olvidada –dijo el zorro-. Significa “crear lazos”.

– ¿Crear lazos?

– Sí –dijo el zorro-. Para mí no eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo….

(…)

-Mi vida es monótona. Cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres se parecen. Me aburro pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida se llenará de sol. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los otros. Los otros pasos me hacen esconder bajo tierra, el tuyo me llamará fuera de la madriguera, como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves, allá, los campos de trigo? Yo no como pan. Para mí el trigo es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. ¡Es bien triste! Pero tú tienes cabellos color de oro. Cuando me hayas domesticado, ¡será maravilloso! El trigo dorado será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo…

(…)

Así, el principito domesticó al zorro. Y cuando se acercó la hora de la partida:

– ¡Ah!… –dijo el zorro-. Voy a llorar.

-Tuya es la culpa –dijo el principito-. No deseaba hacerte mal, pero quisiste que te domesticara…

– Sí –dijo el zorro.

– ¡Pero vas a llorar! –dijo el principito.

– Sí –dijo el zorro.

– Entonces, no ganas nada.

– Gano –dijo el zorro-, por el color del trigo.”

Como veis, en las relaciones se crea cierto nivel de dependencia sana, que la hace especial y única a la vez que ayuda a mantener el vínculo. Esto no significa que no tengamos nada de independencia en una relación de pareja, en nosotros está también la capacidad de gestionar las emociones propias, de afrontar los daños para superarlos y aprender de ellos. Pero como seres sociales, también tenemos la capacidad de relacionarnos con los demás como vía para regular esas emociones.

Entonces, ¿es bueno ser dependiente, o independiente? Ambos extremos son malos, enseguida lo vamos a ver.

“Interdependencia sana”

Para formar relaciones de pareja sanas hay que tener en cuenta dos variables importantes: la autonomía y la intimidad:

-La autonomía se tiene cuando se es capaz de regular uno mismo sus emociones, y de sentirse seguro en soledad, de estar a gusto consigo mismo.

-La intimidad, por otro lado, se consigue cuando se es capaz compartir experiencias con los otros para regular las emociones propias, y de sentirse seguro con los demás.

Tanto la autonomía (“independencia”) como la intimidad (“dependencia”) son importantes para lograr una correcta regulación emocional y una adecuada seguridad relacional.

Un adulto que haya desarrollado una buena capacidad de autonomía, pero no haya desarrollado la capacidad de intimidad, actuará de manera totalmente independiente, y a diferencia de lo que la sociedad nos vende, se encontrará dentro de un patrón de vinculación disfuncional.

En una relación de pareja, una persona así no dejará espacio suficiente a la comunicación o al ocio, no se sentirá cómoda con el compromiso ni en la intimidad, tratará de evitar los conflictos y no atenderá las necesidades de su pareja.

Por otro lado, un adulto que haya desarrollado una buena capacidad de intimidad, pero no haya desarrollado la capacidad de autonomía, actuará con un nivel de dependencia excesivo, y será también disfuncional en las relaciones de pareja. A este nivel de dependencia excesivo se le llama dependencia patológica, y es aquella en la que habitualmente se piensa al hablar de dependencia emocional.

En una relación de pareja, una persona así no se sentirá cómoda en la soledad y no sabrá manejarlo. Tendrá falta de confianza en sí misma, dificultades para tomar decisiones por su cuenta. Se comportará de forma excesivamente sumisa en la relación, con dificultades a la hora de poner límites, etc.

Por tanto, ambos extremos son disfuncionales en una relación de pareja, tanto el de independencia patológica, como el de dependencia patológica. Lo ideal es buscar una relación de interdependencia sana, en la que ambos miembros de la pareja tengan buenas capacidades tanto de autonomía como de intimidad.

En conclusión, a todos nos gusta sentirnos autosuficientes, y en cierta medida, desarrollando nuestra capacidad de autonomía podemos serlo. Pero es importante que no olvidemos que no todo es blanco o negro, que como seres humanos también tenemos una faceta social. Aceptar la dependencia inherente a nuestra especie no nos hace ser débiles, al contrario, nos permite conocernos mejor y mejorar nuestra capacidad de intimidad para lograr tener relaciones sanas.

Si os interesa este tema, os recomiendo ver el siguiente video, en el que Arun Mansukhani expone de forma clara y divulgativa como son las relaciones de pareja en función de estas dos variables.

Video: https://www.ted.com/talks/arun_mansukhani_dependencia_emocional?language=es

César López