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Hoy, 2 de junio, en plena desescalada, tiene lugar el Día Internacional de Acción por los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), con el objetivo de darles visibilidad. Las personas que sufren este tipo de patologías, se han visto especialmente afectadas durante el confinamiento. La ansiedad y el miedo que han surgido en estos días han empeorado su situación. Os dejamos la carta de Ana, paciente que se ha ofrecido a colaborar en este día para que el mensaje llegue a mucha gente.

 

«He perdido mi adolescencia. He cambiado las copas por batidos de proteínas, los modelitos de las adolescentes por pijamas de hospital, el maquillaje por ojeras, la felicidad por tristeza, las discotecas y planes por talleres de mierda…

Vengo a decirte que has perdido. Que le he dado la vuelta al tablero. Y que, ahora, gano yo. Ahora, te digo adiós. Ahora, me quiero. Ahora, me acepto. Ahora, paso de las estupidas reglas de tu juego. Ya no formas parte de mí.

Me enseñaste a superarme, a ser valiente, a luchar… Me obligaste a reinventarme, a aceptarme, a quererme. Quisiste robarme la vida en más de una ocasión. Antes, débil, te abrí las puertas de mi ser. Ahora, resiliente, te obligo a marcharte. Sí, te obligo, porque no eres parte de mí y puedo obligarte a salir.

Dicen por ahí que tú no te vas nunca, que permaneces, que te ganas un hueco oscuro en nuestra mente. Eso es mentira. Es mentira porque puedo disfrutar de los helados que me tomo con mis sobrinos, reírme y saborearlo, sin sentir culpa, porque tú ya me estropeaste en su día estos momentos preciosos. Y ahora me toca volverlos a vivir. Empezar donde lo dejé todo.

También vengo a darte las gracias. Gracias porque en el camino he conocido a gente maravillosa, auténticos y auténticas guerreros y guerreras, y muchos terapeutas gracias a los cuales he tirado del fino hilo de la esperanza. Gracias porque hoy soy así, en gran parte gracias a ti. Nunca pensé que llegaría un día en que te daría las gracias. Pero es que, gracias a todo lo que me has hecho pasar, he descubierto mi auténtica vocación en la vida. Ayudar como otros me han ayudado a mí. Ahora estudio psicología y tengo claro lo que quiero en la vida. Y, lo siento, pero desde luego no tienes cabida en mi nueva vida. Me va muy bien sin ti.

Adiós Ana, no vuelvas nunca más.»